Violencia económica en México: una forma de control que no se ve

La violencia económica en México afecta a millones de mujeres y suele pasar desapercibida. Qué es, cómo identificarla y por qué es urgente visibilizarla este 25N.

violencia económica en México

La violencia económica en México contra las mujeres es la forma más silenciosa de vulnerar a una mujer. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) del INEGI, 7 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Aunque la atención pública suele centrarse en la violencia física o sexual, existe una forma silenciosa y normalizada que atraviesa hogares, trabajos y relaciones: la violencia económica, uno de los tipos menos visibles y, al mismo tiempo, uno de los más comunes.

La violencia económica ocurre cuando se limita, condiciona o controla el acceso de una mujer a los recursos económicos necesarios para vivir con autonomía. Puede manifestarse dentro de una relación de pareja, en el ámbito familiar, en el trabajo o incluso cuando una mujer decide emprender. Expertas en igualdad de género señalan que este tipo de violencia se sostiene sobre estereotipos y roles tradicionales que siguen asignando a las mujeres el papel de dependencia económica, aun cuando trabajan, aportan o generan ingresos propios.

El INEGI explica que la violencia económica implica acciones como impedir que una mujer trabaje, exigirle entregar su salario, controlar sus gastos, negarle dinero para necesidades básicas o quitarle sus bienes. Sin embargo, su versión más cotidiana se esconde detrás de frases como “yo administro mejor”, “tú no te preocupes por el dinero”, “deja tu trabajo para cuidar a los niños” o “lo mío es nuestro, pero lo tuyo también es nuestro”.

Además de su presencia en los hogares, la violencia económica en México también se extiende al mundo laboral y al emprendimiento. Diversos estudios revelan que las mujeres reciben ofertas de trabajo con salarios más bajos, enfrentan pagos tardíos o inexistentes por trabajos ya realizados y se les exige disponibilidad total sin compensación adicional. Para las emprendedoras, el riesgo es mayor: más del 50 % de las emprendedoras mexicanas son mamás, lo que las coloca en una doble carga —productiva y de cuidados— y las hace más vulnerables a prácticas abusivas como los impagos o los “proyectos fantasma” que nunca se concretan.

Autonomía financiera

En la Radiografía de las Emprendedoras en México, publicada por Hablemos de Dinero, se señala que muchas mujeres emprenden no solo por vocación, sino por la falta de flexibilidad laboral que aún predomina en el mercado. A pesar de su contribución económica y del impacto social de sus negocios, todavía se enfrentan a percepciones que minimizan su trabajo y lo reducen a un pasatiempo o actividad secundaria.

La violencia económica también afecta la capacidad de una mujer para salir de un entorno violento. Organismos internacionales como ONU Mujeres han advertido que cuando una mujer no tiene control sobre su dinero o carece de ingresos propios, las posibilidades de romper un ciclo de violencia disminuyen drásticamente. La autonomía económica no es solo un tema financiero: es un componente fundamental para la seguridad y la libertad.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este tipo de violencia debe colocarse en la agenda pública. Su invisibilidad la convierte en una forma de control profundamente arraigada que limita proyectos de vida, decisiones y oportunidades.

Hablar de dinero desde una perspectiva de género es urgente. La autonomía económica es una herramienta de prevención, protección y empoderamiento. Desde Hablemos de Dinero, impulsamos información clara para que más mujeres identifiquen estas dinámicas, reconozcan su derecho a la independencia financiera y tomen decisiones informadas que las acerquen a una vida libre de violencia.

En el episodio “Mujeres y Dinero” de Imparables podcast hablamos más sobre la autonomía financiera y la importancia de que las mujeres comencemos a construirla. Te invitamos a escucharlo.