Bancos enfrentarán el reto de financiar infraestructura por 5.6 billones sin elevar riesgos

Con el inicio del Corredor del Golfo de México y el Plan de Inversión en Infraestructura 2026–2030, el país necesitará una nueva ola de crédito para proyectos mixtos. Especialistas advierten que el monitoreo financiero será clave para evitar incumplimientos y retrasos.

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Con el inicio de la licitación del Corredor del Golfo de México, el primer proyecto de inversión mixta del actual sexenio, comenzó formalmente la fase de ejecución del Plan de Inversión en Infraestructura 2026–2030, una estrategia que busca movilizar 5.6 billones de pesos en proyectos carreteros, energéticos y logísticos con participación conjunta del gobierno y el sector privado.

El tamaño del programa implica una demanda significativa de financiamiento bancario y de mercado para fondear las obras durante los próximos años, en un contexto donde México busca acelerar inversiones vinculadas al nearshoring y fortalecer su infraestructura productiva.

El verdadero desafío: financiar sin repetir errores del pasado

La firma especializada en tecnología y analítica financiera ubimia advirtió que el reto no será únicamente conseguir recursos para los proyectos, sino asegurar que el financiamiento se estructure y supervise adecuadamente durante toda la vida de las obras.

De acuerdo con la compañía, la experiencia internacional muestra que muchos proyectos de infraestructura fallan cuando:

  • La viabilidad técnica y de demanda no se valida de forma independiente
  • Los flujos de caja no tienen un control estructurado
  • Los compromisos financieros (covenants) quedan registrados en hojas de cálculo que nadie actualiza de manera sistemática

Este punto es especialmente relevante para México, donde proyectos como el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) evidenciaron la importancia de contar con mecanismos sólidos de evaluación y seguimiento financiero.

¿Qué son los covenants y por qué importan?

Los covenants son condiciones financieras pactadas entre los bancos y los desarrolladores de un proyecto. Funcionan como indicadores de alerta sobre la salud financiera de la obra y pueden incluir límites de endeudamiento, niveles mínimos de flujo de efectivo o cobertura del servicio de la deuda.

Según ubimia, el monitoreo estructurado de estos indicadores permite detectar problemas antes de que se conviertan en incumplimientos graves, lo que reduce el riesgo para la banca y para los inversionistas.

La empresa ha desarrollado herramientas que:

  • Calculan automáticamente los indicadores financieros de cada proyecto
  • Generan alertas tempranas cuando los valores se acercan a los límites pactados
  • Escalan los incumplimientos al equipo directivo según su nivel de severidad
  • Utilizan modelos de pérdida esperada bajo estándares IRB e IFRS 9
  • Incorporan inteligencia artificial para analizar reportes y detectar desviaciones frente al plan original
Nearshoring y T-MEC aumentan la presión por proyectos confiables

El contexto internacional vuelve este tema aún más relevante. Tras la revisión del T-MEC, que abrió un esquema de revisiones anuales, la certidumbre para los inversionistas dependerá en buena medida de la calidad con la que se estructuren y supervisen los proyectos relacionados con el nearshoring.

Entre los sectores que requerirán inversiones importantes se encuentran:

  • Carreteras y autopistas
  • Puertos y logística
  • Centros de datos
  • Infraestructura hidráulica
  • Energía y transmisión eléctrica

Para los bancos, esto significa evaluar no sólo la rentabilidad esperada de las obras, sino también la capacidad de monitorear su ejecución en tiempo real.

Un cambio en la forma de financiar infraestructura

Especialistas consideran que México está entrando en una nueva etapa, donde el seguimiento automatizado de los proyectos será tan importante como la decisión inicial de invertir.

“Financiar bien un proyecto de infraestructura exige due diligence independiente, control recurrente de los flujos y remedios pactados antes de que algo falle. Hoy la tecnología permite hacer todo eso a escala”, señaló Diego Rodríguez, director general de ubimia en México.

La firma sostiene que, en un entorno de mayor incertidumbre global, los proyectos mejor estructurados y monitoreados tendrán más posibilidades de atraer capital privado y obtener financiamiento en mejores condiciones.

La confianza será el activo más valioso

Con una cartera de proyectos multimillonaria en puerta, el sistema financiero mexicano enfrenta una prueba importante: demostrar que puede financiar una nueva generación de infraestructura con controles más robustos y mayor transparencia.

La apuesta de fondo es que la confianza de bancos e inversionistas ya no dependerá sólo de la magnitud de las obras, sino de la capacidad de contar con información verificable, comparable y en tiempo real sobre el desempeño financiero de cada proyecto.