Los Invisibles y la inclusión financiera en México 2025
Un nuevo estudio revela quiénes son “los invisibles” del sistema financiero mexicano y cómo la brecha de género sigue marcando el acceso al crédito.

Una radiografía de quienes quedan fuera del sistema financiero
Según el estudio “Los Invisibles”, presentado por Creditea y Provident, la inclusión financiera en México enfrenta nuevos desafíos: el 26.9% de los mexicanos no tiene acceso a ningún préstamo formal.
Las principales razones son la falta de comprobantes de ingreso y la desconfianza hacia la banca tradicional, un fenómeno que refleja las profundas desigualdades del sistema financiero nacional.
La informalidad laboral, que representa casi una cuarta parte del PIB, sigue siendo la gran barrera invisible para millones. Trabajan, producen y sostienen hogares, pero sin acceso a créditos, seguros ni herramientas de ahorro.
El informe lo resume con claridad: no es que estas personas no quieran participar en la economía formal, es que el sistema no las reconoce como sujetos de crédito.
Más de la mitad de los encuestados en el estudio afirmaron haber sido rechazados o ignorados por instituciones financieras al intentar solicitar un préstamo. Esto genera un círculo vicioso donde la falta de acceso impide construir historial crediticio, perpetuando la exclusión.
Las mujeres, en desventaja pese a su preparación
Aunque las mujeres mexicanas alcanzan mayores niveles de escolaridad —47% con estudios universitarios frente al 34% de los hombres— su participación económica es mucho menor (46.6%).
Y, paradójicamente, el hecho de ser mujer aumenta en un 40% las probabilidades de exclusión financiera.
El reporte muestra un patrón claro:
- Los hogares con jefatura femenina concentran los ingresos más bajos.
- El 30% de las mujeres trabaja sin contrato formal.
- Tres de cada diez hogares liderados por mujeres viven con menos de $8,000 pesos al mes.
Aun con mayor preparación, las mujeres enfrentan un mercado laboral precario y poco remunerado, lo que las mantiene en condiciones vulnerables.
“Empoderar a una mujer es empoderar a una comunidad entera”, dijo Gustavo Romero Lima, director general de Creditea México, durante el foro De la sombra a la luz, donde se presentaron los hallazgos.
Pero el empoderamiento no puede sostenerse solo en discursos: requiere acceso real al crédito, educación financiera y productos diseñados para su contexto de vida.
De la estadística al compromiso social
El estudio no se queda en el diagnóstico. Tanto Creditea como Provident anunciaron su compromiso de usar estos datos para diseñar productos financieros más inclusivos, sin exigir nómina ni historial bancario, y con procesos más transparentes.
Además, lanzaron el sitio losinvisibles.org como espacio para compartir historias reales de exclusión financiera y propuestas de cambio.
Más allá de los números, “Los Invisibles” evidencia que el problema no es solo económico, sino cultural.
La estructura familiar mexicana —aún marcada por roles tradicionales— sigue depositando la carga financiera y doméstica en las mujeres, lo que limita su desarrollo profesional y su autonomía económica.
Sin políticas integrales que reconozcan esta doble carga, la inclusión financiera en México seguirá siendo una meta pendiente.
Escuchar para incluir: el papel de los medios
En un país donde siete de cada diez hogares con bajos ingresos son liderados por mujeres, hablar de inclusión financiera no puede reducirse a abrir más cuentas bancarias.
Requiere cambiar la narrativa: escuchar a quienes no son vistos por el sistema, pero sostienen la economía desde la informalidad, el autoempleo o el cuidado no remunerado.
Los datos de “Los Invisibles” también son un llamado para el sector privado: las empresas financieras tienen la oportunidad de construir confianza a través de la empatía, la educación y la comunicación responsable.
Y aquí los medios tienen un papel fundamental. Desde Hablemos de Dinero, creemos que la inclusión comienza con la comprensión: traducir datos en historias humanas, acercar información útil y conectar a las personas con las marcas que realmente entienden sus contextos.
Porque cerrar la brecha financiera también es cerrar la brecha narrativa.
Detrás de cada estadística hay una persona invisible que necesita ser escuchada, comprendida y acompañada hacia su bienestar económico.
