¿México está listo para eliminar el efectivo de casetas y gasolineras?

Eliminar efectivo de casetas y gasolineras es una medida que podría quedarse en una buena intención si no se resuelven los retos de inclusión y adopción.

eliminar efectivo de casetas y gasolineras

Eliminar el efectivo de casetas y gasolineras se presenta como una propuesta hacia la modernización de pagos en el país; sin embargo, los datos muestran un escenario distinto: en México, alrededor de 8 de cada 10 transacciones se realizan en efectivo, incluso en un contexto donde el uso de medios digitales ha crecido en los últimos años, según datos de la propia Asociación de Bancos de México (ABM).

En el marco de la 89ª Convención Bancaria, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una estrategia nacional para reducir drásticamente el uso de dinero físico en transacciones cotidianas.
El objetivo central es que este mismo año el pago digital sea obligatorio para eliminar efectivo de casetas y gasolineras en todo el país, una meta ambiciosa en un entorno donde el efectivo sigue dominando las transacciones cotidianas.


Digitalizar pagos, un reto tecnológico y de inclusión

Aunque el uso de tarjetas y transferencias electrónicas ha crecido en los últimos años, el efectivo continúa siendo el medio de pago predominante en la vida diaria, especialmente en compras pequeñas, transporte y servicios.

Esto ocurre a pesar de que existen más de 125 millones de cuentas bancarias activas y que el 90% de las operaciones bancarias ya son digitales, lo que muestra que digitalización y uso cotidiano no necesariamente avanzan al mismo ritmo.

La propia Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024) muestra que el uso de efectivo sigue siendo dominante, incluso entre personas que tienen acceso a productos financieros.
Esto se debe a razones prácticas: funciona sin internet, no depende de sistemas electrónicos, es aceptado en cualquier lugar y sirve como respaldo cuando fallan los sistemas.

De acuerdo con datos oficiales, 63% de las personas adultas en México tiene una cuenta formal, lo que significa que casi 4 de cada 10 adultos no cuentan con una.

Esto implica que una parte relevante de la población depende del efectivo para realizar pagos cotidianos, siendo la falta de acceso una de las principales barreras.


Adopción limitada

Tener la tecnología disponible no garantiza que las personas la utilicen.

México ya ha intentado impulsar pagos digitales en el pasado.
Uno de los ejemplos más claros es CoDi, una plataforma creada para permitir pagos electrónicos sin comisiones.

Sin embargo, los niveles de adopción han sido limitados.

En 2024, solo 12.8% de la población que conocía esta herramienta la había utilizado, lo que evidencia que la disponibilidad tecnológica no se traduce automáticamente en uso real.


La digitalización, ¿es una meta viable?

La propuesta de eliminar el efectivo es una tendencia global y, en muchos casos, necesaria para mejorar la eficiencia y la seguridad en las transacciones.

Pero los datos muestran que en México el cambio ocurre de forma gradual.

Por ejemplo, el uso de transferencias electrónicas para pagos ha crecido, aunque solo 23.7% de la población las utiliza.
Los pagos digitales avanzan principalmente en compras en línea y servicios, mientras que el efectivo sigue dominando en operaciones cotidianas.

Por lo tanto, la digitalización de pagos en casetas y gasolineras puede ser una meta viable en el largo plazo.

Pero en un país donde el efectivo sigue siendo el principal medio de pago y una parte importante de la población aún no tiene acceso a servicios financieros, el reto no es instalar tecnología.

El reto es lograr que funcione en la vida real.

Lee más sobre los acuerdos entre el gobierno y la banca en la siguiente nota Aún con meta de 45% del PIB, crédito en México seguiría por debajo de otros países