Somos todos una bola de informales

Bienvenidxs queridxs lectorxs, hoy todo va en chinga, a mil por hora, así que aprovecharé que tengo su atención un momento para desahogarme -breve, conciso y macizo, ja- porque estoy “hasta la madrrre” como diría Molotov, de que en este bello y generoso país siga vigente la máxima aquella de que el que no transa, no avanza.

Está cañón que todas las reglas parecieran estar hechas para complicar las cosas, ¿ejemplos? Aquí tengo un puñadito…

  • ¿Han intentado pagar impuestos sin ayuda de un contador? Es un pedo initelegible, que además cambia cada año. ¿La solución práctica de muchos? No reportar nada y cobrar en efe, desde el Godinez que vende ropa en abonos chiquitos en una oficina, hasta los médicos del ABC o el Ángeles.
  • ¿Alguna vez tuvieron la osadía de abrir una empresa? Constituirla, darla de alta, uuyyyy, abrir una cuenta el banco, no maaaaa, no saben, un bonito ramillete de trámites que te hacen pensar si no estabas mejor trabajando desde la cómoda clandestinidad.
  • ¿Tienen contratado algún seguro y han tenido que usarlo? Otro pedo, las aseguradoras se desviven por ti, te cuidan y acompañan por todo el proceso (si ajá) para que al final te paguen correctamente y en tiempo todo lo que se supone que te tienen que pagar.

En fin, podría seguir y seguir gastando su valioso tiempo con anécdotas, prototipos, modelos y muestras de por qué somos una legión de informales, pero dicen que en internet la gente anda en chinga, así que le seguimos en la próxima.

El que esté libre de transas que aviente la primera piedra, o que intente pasar su carro en la verificación sin pagar el brinco… ¡Ah verdad!

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El Informal

Escrito por El Informal

Yo no tengo tantos títulos. Soy como cualquiera de ustedes, un ciudadano promedio con aspiraciones, con días buenos y días malos, que desconfía del gobierno porque siempre nos quiere chingar, de los bancos que sólo no prestan y sólo nos quieren bolsear, de las aseguradoras que nunca pagan, de las afores que se juegan la lana de los trabajadores en las apuestas de la bolsa (aunque yo ni cuenta tenga).
Sé que para cambiar a nuestro querido México se debe empezar por uno mismo y aunque estoy en contra de la fracesita “el que no transa, no avanza”, no puedo negar que si puedo, busco la forma de evitar la molestia de pagar impuestos, multas y otras linduras de esas que sólo benefician al gobierno y las grandes empresas.
Soy al final de cuentas El Informal, un mexicano como tú, soy un poco tú.
El que esté libre de informalidades, que lance el primer tuitazo.

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